Desde que inició la pandemia de la COVID-19, han existido discursos ´patologizantes´, xenófobos y racistas sobre las semejanzas entre la pandemia actual y la aparición del VIH en los 80. Estar bajo confinamiento, con restricciones de contacto físico entre personas, un gran número de muertes y el miedo han hecho que se cree un imaginario donde el COVID19 y el VIH parezcan similares. Sin embargo, las infecciones son diferentes y compararlas podría llevar a una estigmatización y un prejuicio hacia las personas con VIH, según Pedro Gutiérrez, moderador del Foro web “Debates Emergentes: confinamiento, COVID19 y VIH”, realizado por varias organizaciones de la sociedad civil ecuatoriana.

Ecuador implementó medidas de confinamiento. Foto: Diario.es

En el Foro virtual, activistas y organizaciones de la sociedad civil de Ecuador dialogaron sobre los cuidados, autocuidados, medidas del gobierno, sabiduría comunitaria, así como discriminación y los retos de las personas con VIH durante la pandemia de la COVID-19.

Este espacio estuvo liderado por el Centro de Etnografía Interdisciplinaria “Kaleidos”, de la Universidad de Cuenca y FLACSO, el Programa Radial “Sin Etiquetas”, la Red de Jóvenes Positivos del Ecuador y la Plataforma de creación y difusión de arte sexuado “Lasicalíptica”.

Uno de los ejes tratados fue el abordaje del tratamiento ARV durante la emergencia sanitaria. Anthony Guerrero, coordinador de Jóvenes Positivos Ecuador en Guayas y delegado del Comité Nacional de Redes de Ecuador para el Proyecto ALEP, comentó que las personas con VIH deben tomar las mismas medidas de prevención del COVID-19 que la población general, de acuerdo a la orientación de la OPS/OMS. Mencionó también que, de cara a la sostenibilidad de los servicios de VIH durante la pandemia, se debe disminuir las visitas hacia los centros de salud para la atención y recepción de medicamentos. Esto plantea retos al sistema de salud, como difundir las acciones frente a la COVID-19 para PVV, difundir las redes de apoyo virtuales y locales, así como espacios de contención psicológica y social, “esto ayudaría a que las personas con menos recursos y vulnerabilidades puedan sobrellevar la emergencia”, acotó Guerrero.

Por su parte, Andrés Jaramillo, activista, secretario General Jóvenes Positivos Ecuador abordó los puntos críticos del trabajo en el estado en cuanto a la respuesta a la COVID-19. “La ruta de diagnósticos no es clara (…) se colocan muchos trámites burocráticos que alejan a las personas de su tratamiento y su adherencia. Dentro de la documentación que rige al Ministerio de Salud, se aborda la entrega inmediata y por varios meses de la medicina (antirretroviral) para evitar la permanencia innecesaria dentro del centro de salud durante la emergencia, así como mantener la privacidad de las PVV”.

Un problema que existió antes de la pandemia, y ahora se presenta con mayor profundidad, es el desabastecimiento de antirretrovirales. Varias PVV manifiestan que, por varias ocasiones han asistido a los centros de salud y les mencionan que no llega la medicación, situación que se contradice con la información emitida por autoridades del IESS y MSP, que han insistido en que el país cuenta con los tratamientos.

“Existen lineamientos que indican que el tratamiento de ARV se retire en el punto de salud más cercano, así como la posibilidad de delegar a una persona para retirar la medicina (…) del mismo modo se mantiene el tamizaje de VIH dentro de personas embarazadas (…) así como la entrega de leche materna por dos meses para madres lactantes con VIH”, dijo Jaramillo; situación que se está cumpliendo en los centros de salud que poseen ARV en su stock dentro de las farmacias, pero que no alcanza a todo el país.

COVID-19 y privados de la libertad

Otro eje abordado en el foro fue la dinámica carcelaria. Gabriela Molina Ochoa, maestrante de Antropología de lo Contemporáneo en la Universidad de Cuenca, expuso que las personas privadas de libertad (PPL) siempre han sido una población que se mantiene en crisis. “Ya sea por el hacinamiento, la falta de centros de rehabilitación social, policlínicos o médicos, así como reinserción (…) existe una gran incógnita en el manejo de PPL y el manejo del COVID-19”. Molina menciona que, entre las acciones que se están realizando está la limitación de la derivación de PPL a hospitales.

Existen también acciones de promoción de la salud como el lavado adecuado de manos, sin embargo, el problema va mucho más allá “En la cárcel ya no existen visitas para PPL (…) por tanto el acceso a mascarilla y alcohol que sus familiares les podrían dar ya no existe”. Otra inquietud es el manejo para la detección y aislamiento de PPL dentro de la cárcel: “el gobierno no se ha manifestado en ese sentido (…) ¿qué esperamos ahora?”.

ONUSIDA recomienda que, los servicios de VIH sigan disponibles para las personas que viven con el VIH o que corren el riesgo de contraerlo. Esto incluye garantizar la disponibilidad de preservativos, terapia de sustitución de opiáceos, agujas y jeringas estériles, reducción de daños, profilaxis previa a la exposición y pruebas de VIH. La COVID-19 es una enfermedad grave y todas las personas que viven con el VIH deben tomar todas las medidas preventivas recomendadas para minimizar la exposición y prevenir la infección por el virus que causa COVID-19.

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