Por Duberthy Mercado Suarez.-

El 16 de marzo, la presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Jeanine Añez, declaró el cierre de fronteras y la cuarentena obligatoria; las personas entre los 18 y 60 años pueden salir una vez a la semana, de acuerdo a su carnet de identidad, con la única finalidad de abastecer de alimentos a sus hogares. Pese a esta medida, el Ministerio de Salud reporta 4919 casos confirmados de corona virus y 199 decesos en todo el territorio boliviano.

El estigma, la discriminación y el rechazo hacia las mujeres trans en Bolivia hacen que el trabajo sexual o el trabajo informal sean las únicas opciones de subsistencia para las más de 500 mujeres trans que agrupan diferentes organizaciones en nuestro país y otras tantas que permanecen invisibilizadas; en un contexto de cuarentena, su situación de vulnerabilidad se agrava aún más.

Denisse, de 35 años, se dedica al trabajo sexual en la ciudad de Cochabamba; sus recursos económicos, al igual que los de sus otras compañeras con las que vive, se agotaron debido a la cuarentena; debieron vender sus celulares y otras pertenencias para subsistir y pagar su hospedaje. Esta situación las obliga a buscar clientes ocasionales en la calle Aroma, exponiéndose al contagio del covid-19 y a la infección por VIH, ya que no reciben preservativos de los establecimientos de salud en estos momentos, o a ser arrestadas por no cumplir con la cuarentena obligatoria, con la sanción de 8 horas de arresto y la multa de 1000 pesos bolivianos (140 dólares americanos). Así, se debaten entre encontrar algún ingreso para comprar alimentos para la olla común que preparan y comparten entre ellas o protegerse de la pandemia.

Venus, de 26 años, quien también es trabajadora sexual en la ciudad de La Paz, dice que es una persona privilegiada ya que sus padres no la botaron de casa como sucedió con la mayoría de sus compañeras que actualmente están arriesgando sus vidas ejerciendo el trabajo sexual porque no les queda otra opción para subsistir en este tiempo difícil.

La coordinadora del movimiento trans feminista de Bolivia, Chantal Cuellar, dijo a Corresponsales Clave que el sector de las mujeres trans sufre mayor discriminación en una sociedad marcada por el machismo y su cultura religiosa que rechaza a las personas de diferente orientación sexual o identidad de género; la misma religión que es utilizada por autoridades bolivianas en discursos y acciones en contra la pandemia del covid-19, como las bendiciones aéreas o procesiones en vehículos oficiales, pese a que Bolivia es un estado constitucionalmente laico.

La pandemia de covid-19 ha puesto en evidencia las fragilidades de nuestros países, tanto en sus sistemas de salud, como –y sobre todo- en la protección social de sus ciudadanos y ciudadanas, en ese contexto, las personas que ya eran discriminadas y marginalizadas, ven agudizada su situación. La pobreza y la informalidad han sido los combustibles para que el cononavirus avance en América Latina.

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