El origen del COVID-19

Tuvimos las primeras señales sobre esta pandemia, cuando un coronavirus de los murciélagos infectó a gatos y de ahí se transmitió en humanos con la epidemia de síntomas respira SARS en el año 2002. Algo similar sucedió una década mas tarde con el MERS que fue transmitido siempre por  murciélagos a los camellos y de ahí a las personas. El año pasado se sabe que otro coronavirus transmitido de murciélagos a humanos con la intermediación de pangolines en un mercado Wuhan es el origen conocido del COVID-19.

Una de las características distintiva del COVID19, respecto del SARS y MERS, es que su alta transmisibilidad que se basa en la alta afinidad que una proteína presente en el virus favorece su eficaz acople con un receptor, el ACE2. Una facilidad no presente en los anteriores coronavirus que infectaron a humanos pero que con el COVID-19 ya más de medio millón de muertes.

¿Cómo se transmite?

Ahora sabemos que hay tres formas de transmisión

1.- Por el contacto de persona a persona:

Figura 1

Sabemos claramente que la nariz y la garganta tienen células con el receptor ACE2, lo que facilita que el virus se puede prender a estas y replicarse creando millones de virus. Estos virus se propalen por la boca cuando la persona habla, toce, estornuda o simplemente exhala. Es entonces como las pequeñas gotitas de entre 100 micrones hasta minúsculas versiones de menos de 5 micrones, salen del cuerpo al medio. Una persona que esta próxima a otra con COVID-19 está en riesgo cuando esas gotas caen sobre el o ella. Vamos a ilustra el caso con un episodio de un Centro De Atención Telefónica en Corea del sur dónde los trabajadores se sientan a trabajar en mesas de 13 puestos, y en la Figura1 se aprecia como un individuo con el COVID-19 puede infectar a otras 9 personas en su propia mesa, y sucesivamente todas las mesas de la empresa, resultando en este caso en particular en 79 personas testeadas positivas. Lo que demuestra que la exposición prolongada (que excede los quince minutos) en lugares cerrados favorecen significativamente la transmisión de persona a persona. Este el mecanismo predominante de transmisión de la pandemia.

2.- Las gotas contaminando superficies:

En este mecanismo de transmisión vemos como las gotas cargando el virus se depositan en diversas superficies, las pueden permanecer activas por largos periodos de tiempo. Hay evidencia que en el plástico y en el acero inoxidable se han encontrado virus activo hasta cuatro días después. En cambio, los elementos de cartón o cobre no permiten una larga resistencia del virus. Así una sola persona con el virus puede transmitir indirectamente a un numero significativo de personas. En un reciente articulo de la Revista JAMA, se presentó un estudio donde se tomaron muestras de diversos elementos alrededor de un paciente positivo sentado en una sala de guardia, denostándose presencia de virus en: el marco de la cama; la silla de lado; las llaves de luz; el estetoscopio del medico; los picaportes y la tapa de escusado. Esos virus siguen contaminando a personas cuyas manos tocan esas superficies y luego hacen contacto a la boca, nariz u ojos. En las manos, el virus puede vivir no más de 15 minutos, pero se inocula en el receptor al tocarse la cara, un gesto inconsciente que

Figura 2

repite toda persona muchas veces a lo largo de una hora.

3.- Transmisión aerotransportada:

En esta instancia, hablamos de las partículas más pequeñas que portan el virus, por su tamaño de 5 o menos micrones, tienen la capacidad de flotar en el aire y permanecer suspendidas por un tiempo significativo. Dada su complejidad, el real impacto de este mecanismo de transmisión todavía no se ha podido determinar con precisión. Lo que hemos aprendido de otras enfermedades es que las partículas microscópicas de fluidos con virus, como un aerosol, pueden vivir por horas en el aire. Esto se ha establecido testeando superficies que estaban contaminada a mucha distancia de un paciente. En la figura 2 vemos como en un restaurante en China, un comensal infectado (paciente 0) sentado en una mesa transmite el virus a otras mesas con personas que  luego resultarán positivas. La investigación determinó que las personas estaban sentadas en mesas en una misma fila, y que a causa del flujo del aire acondicionado que recircula el aire en una dirección determinada, pequeñas partículas con el virus fueron dirigidas en forma aérea más allá de los dos metros.

Es más lo que no sabemos qué los sabemos. Por ejemplo, semanas después de las manifestaciones callejeras contra el racismo bajo la movilización “Black Lives Matter” en EE.UU, no se han reportado un aumento de casos entre los participantes. Podría sugerir que virus sobrevive menos en el aire libre, y que deberíamos preocuparnos por los ambientes cerrados

La caja de herramientas preventivas

Sabemos que tenemos un paquete de diversas intervenciones (figura 3) que si sirven para prevenir solas o mejor en forma combinada la exposición al COVID-19, a saber:

  • - El lavado correcto de las manos o desinfección.
  • - El distanciamiento social entre personas.
  • - Tapabocas, bandanas y la etiqueta de toser en el codo.
  • - Limpieza frecuente de las áreas y ventilación.
  • - Testeo, seguimiento de contactos y aislamiento.
  • - Cuarentena.
  • - Control de síntomas.
  • - Uso de equipos de protección personal.
  • - Cierres de emergencia ciudades o provincias.

El paradigma de la salud pública

Veamos en detalle una de las herramientas ampliamente usada y mas controvertidas, los cierres de emergencia y los protocolos de quedarse en casa: Cuando aparecieron los primeros casos no se pudo poner en práctica el viejo paradigma de la Salud Pública, tradicional que dice: entendemos como funciona un virus y se transmite; desarrollamos la forma de evitar que este se disemine; desarrollamos los mensajes piloteamos y testeamos; y se pone en marcha un abordaje con los profesionales de la salud que debiera resultar en su control. En el caso del COVID-19 perdimos una oportunidad y los podemos ver en como cambió el mundo en los últimos cuatro meses. En la figura, que corresponde con el primero de marzo, vemos en azul a los países sin restricciones y en amarillo algunos países con recomendaciones voluntarias de quedarse en casa. En el caso de los países color naranja se trato de restricciones sustanciales. En la misma gráfica, vemos la progresión de los cierres de emergencia en casi todo el planeta durante cuatro meses, y como al mismo tiempo algunos países comienzan a aligerar estas medidas.

Lo que ha quedado demostrado es que los cierres son exitosos, por ejemplo, cuando Sudáfrica introdujo el cierre, el número de nuevos casos se duplicaban cada dos días. Como resultado de la medida, la duplicación de casos se estiró cada quince días. Quedó demostrado que en todos los países que introdujeron cierres de emergencias pudieron aplanar la curva de nuevas infecciones, reduciendo los casos y la presión sobre los servicios de salud. Pero esta no ha sido una solución definitiva, pues vemos en todos los países dónde se suavizan las restricciones el resurgimiento del COVID-19. Incluso hemos visto situaciones de súper-transmisión en torno por ejemplo a eventos masivos o levantamiento de las restricciones en algunos sectores de mucha circulación para el consumo. Los cierres de circulación, ciudades, provincias y fronteras traen aparejado no solo un severo impacto en la macro y microeconomía, sino que afecta el acceso a la educación y la atención de otros temas de salud.

Ubuntu

El tema sobre el que tenemos que reflexionar es que nuestra respuesta inicial se basó en el uso del poder del Estado para instituir las restricciones y poner en vigencia la orden de quedarse en casa. Esto genera mucha ansiedad y miedo en la población, aún en Sudáfrica, la gente ve la televisión y ve el impacto devastador de la epidemia en Italia y el resto de Europa. Este fue el estado inicial, acompañado por una alta preocupación, pero ahora le estamos pidiendo a la gente que viva con el virus, sin una fecha cierta de conclusión. Toca salir y coexistir porque el sustento es igualmente importante y la cuarentena no es sostenible. Entonces es cuando le pedimos a la gente que tome control propio, la autoprotección, con el distanciamiento social , el uso de tapabocas, etc.; para que puedan volver a las calles y a trabajar. En este abordaje lo que buscamos también, es la acción colectiva de una población motivada para asegurar la adherencia a las medidas preventivas. Solo haremos la diferencia con las acciones colectivas.

Cuando usamos una mascara no sólo estamos transmitiendo la idea del autocuidado, sino también la del cuidado del otro, del prójimo. “Me preocupo por mi y me preocupo por ti”. En algunas comunidades, como es el caso se Sudáfrica hemos crecido bajo la cultura y el principio de Ubuntu que dicta que “yo soy por tu eres”.

La prevención efectiva del COVID-19 sólo es posible si se acciona sobre las tres formas de transmisión arriba descriptas. Tenemos una caja de herramientas de prevención bastante útil, pero necesitamos una vacuna. Debemos seguir aprendiendo a diario sobre este virus.

Los cierres de emergencia logran la reducción significativa de nuevos casos, reducen la demanda del sistema sanitario y en algunos casos logran la contención del virus, pero no son sostenibles en el medina o largo plazo.

A medida que bajamos las restricciones y relajamos los cierres, moviéndonos al estado de vivir con el virus vamos a tener que cambiar nuestro paradigma sobre la prevención, lejos de la ansiedad para dirigirla a reforzar la noción que cada uno de nosotros podemos hacer la diferencia, cuidándonos y cuidando al otro. Abrazando así, una mirada de la comunidad, donde todos como individuos,  tenemos una interdependencia con los otros.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.