Conversamos con cinco mujeres de la Coalición Internacional de Mujeres Positivas – ICW Latina, para conocer más sobre su vivencia de esta pandemia y el impacto de cuarentena en los distintos países.

Ruth Linares, de Costa Rica, dijo que la “emergencia mundial, ha ocasionado un impacto específico sobre las mujeres y evidenciado las desigualdades de género en todos los ámbitos, que son realidad en nuestra región”. Estas desigualdades se acentúan con la carga del trabajo doméstico, según precisa Marcela Cabezas de Bolivia: “ha aumentado el trabajo en el hogar, pues una parte de ellas (las mujeres) son cabeza de hogar y tiene que asumir el tema del manejo del hogar, haciendo alcanzar lo poco que tienen porque no tienen dinero, eso genera mucha preocupación sobre qué dar de comer a los hijos, ya que el 90% de las mujeres con VIH se dedica al trabajo informal”.

Ruth Linares, Costa Rica

La pandemia y las medidas de aislamiento social han provocado mayor estrés en las mujeres y el incremento de la violencia: “durante el estado de cuarentena y aislamiento obligatorio, las mujeres estamos  siendo más vulnerables a la violencia de género en todas sus variables: económica, física, psicológica y sexual”, comentó Mariana Iácono de Argentina.

El apoyo del Estado que no alcanza (o no llega)

Con órdenes de cuarentena estricta y toques de queda a lo largo y ancho de América Latina, muchos gobiernos tuvieron que prever bonos económicos o de alimentos para las familias; sin embargo, no en todos los países ha beneficiado a las mujeres con VIH que vieron interrumpido su trabajo.

Mariana cuenta que “está llegando ayuda de parte del Estado en algunos países de la región, ya sea en formato de un apoyo social en dinero, como el caso de Argentina y El Salvador, o en entrega de bolsones de ayuda de alimentos y artículos de limpieza. En varios países de la región las compañeras de ICW fueron gestionando ayudas de diferentes sectores del estado y sector privado.” En el caso de Bolivia se han propuesto diversos tipos de bonos, en primer lugar, el bono de la Canasta familiar para personas en situación de vulnerabiliad (USD57), donde se incorporaron a las mujeres con VIH y luego el bono familiar (USD70) que se pagó por cada hijo que asiste a la escuela, del cual pudieron beneficiarse algunas mujeres con niños en edad escolar.

En México, como precisa Hilda Esquivel, el apoyo social de los gobiernos no ha llegado a todas, “hay una gran ausencia de los programas sociales a nivel local, estatal, nacional y a nivel regional”, dijo.

Mariana Iacono, Argentina.

Para Nicaragua, la situación es particular, ya que el país no decretó la cuarentena y, en tanto no se ha facilitado ningún apoyo social estatal. En este caso, señala María Teresa Martínez, el movimiento ha actuado: “Desde la ICW-Latina, capítulo Nicaragua, hemos gestionado apoyo alimentario para mujeres con extrema necesidad. Logramos el apoyo de Fundación Cosep  y Prevensida, la  Iglesia Luterana y el CEPS con paquetes alimentario, kits de prevención del covid-19; ello nos ha permitido llegar a más de 40 mujeres de seis departamento del país, pero nos falta llegar a otras 120 que necesitan apoyo”.

Estrategia parecida siguieron las mujeres de Costa Rica: “implementamos una estrategia de articulación con Instituciones de Gobierno, empresa privada y sociedad civil para llevar alimentos de primera necesidad a familias lideradas por mujeres que viven en condiciones de vulnerabilidad por la crisis que enfrentamos por el COVID-19”, señaló Ruth.

La atención de la salud física y mental en tiempos de covid-19

Las compañeras de México, Nicaragua y Bolivia son enfáticas en señalar que los sistemas de salud pública no han contemplado la atención en salud mental en contextos de covid-19. Otros países, como Argentina, Costa Rica, Colombia y Perú, si han puesto a disposición alguna atención en salud mental.

“El sistema público ha contemplado el tema de la salud mental en la respuesta al COVID19 en algunos países, brindando apoyo psicológico virtual o telefónico. No en todos, esto al menos da una acción directa de apoyo para poder acompañar con un profesional a las compañeras”, comentó Mariana.  En Costa Rica “desde las clínicas de VIH y el apoyo de varios gremios como el Colegio de Trabajadores Sociales, entre otros” se brinda asistencia en salud mental para las mujeres con VIH, precisó Ruth.

María Teresa Martínez, Nicaragua.

A excepción de Costa Rica, donde la Caja Costarricense de Seguridad social puso en marcha rápidamente una estrategia de provisión de tratamiento oportuno, los demás países de la región han enfrentado situaciones de desabastecimientos e interrupciones de la provisión de medicamentos. Desde Argentina hasta México se han producido episodios de desabasto de medicamentos, exámenes de laboratorio, fórmulas lácteas; en el caso de Nicaragua los episodios se han hecho más recurrentes en los últimos meses.

Por otro lado, la limitación del acceso a los medicamentos se ha profundizado debido a las limitaciones de circulación y el miedo a la pandemia del coronavirus.

Mirando hacia delante desde ICW

“Hay que tener la templanza, fuerza y actitud para volver a ser resiliente (…) ya se ha sentido con el diagnóstico del VIH. Entonces ya sabemos el camino para continuar y superar aquellos obstáculos que tenemos que ver como oportunidades para buscar, crear e innovar  para seguir”, dijo Hilda cuando le preguntamos cómo saldremos de esta.

“Salir de la cuarentena física, mental y espiritual va a tomar un tiempo, (…) el miedo es muy poderoso, el estigma y discriminación, como bien sabemos las personas con VIH, también”, puntualizó Mariana al pensar en el futuro.

Hilda Esquivel, México.

Para María Teresa, el futuro es ahora, “estamos dándonos ánimo en medio de esta auto cuarentena a través de la conformación de grupos, utilizando las redes sociales, donde compartimos información de interés consejos para manejar el estrés y palabras que confortan el espíritu quebrantado por esta pandemia. Una vez pasada esta pandemia, como ICW, trabajaremos la recuperación emocional y física de las mujeres, ya que varias han dejado de asistir a sus controles a los Centros de Atención Integral”, dijo.

Las mujeres con VIH, activista de ICW, tienen claro que su único camino es fortalecerse, aprender del trabajo realizado durante todos sus años de existencia y pensar estrategias nuevas de articulación, solidaridad, acción y cuidado entre mujeres.

Tomó un tiempo a las líderes de ICW asumir que las muertes de mujeres de ICW en diferentes lugares de América Latina y sus familiares debido al covid-19 debían ser enfrentadas de una forma distinta, que la calle no era la opción en este momento; pero son conscientes que el trabajo de incidencia política para lograr el acceso a la salud, la protección social, la participación igualitaria de las mujeres en las decisiones de política y el enfoque de género es más vigente que nunca.

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