Sin lugar a dudas, la humanidad se enfrente al más grande de los desafíos del siglo en contexto de salud; el COVID- 19 ha puesto de rodillas al sistema de salud a nivel mundial y ha visibilizado las desigualdades y la carencia de políticas públicas inclusivas con una crudeza jamás expuesta.

Una compañera de RedTraSex entrega canastas a sus colegas trabajadoras sexuales.

Esta pandemia  ha impactado con mayor fuerza a los grupos clave por no contar con mecanismos estatales que den respuestas a sus necesidades, menos en tiempos de crisis extrema como la que vivimos hoy en día.

Uno de los grupos con mayor impacto negativo es el de los 126 millones de mujeres de la economía informal, entre las que se encuentran las trabajadoras sexuales; estas últimas juegan un papel determinante en la economía ya que suelen ser el sostén del hogar. Por diversas razones, la mayoría de trabajadoras sexuales no  fueron incluidas en los planes de ayuda que se desarrollan en sus respectivos países, lo que las ha puesto en situación de mayor vulnerabilidad a la pobreza y pobreza extrema puesto que viven de su trabajo del día a día y deben cumplir con las disposiciones sanitarias de confinamiento obligatorio sin el sustento para sus familias. Todo ello dentro de marcos legales que lejos de regular el trabajo sexual como trabajo, dejan a las trabajadoras en el vacío legal, sin posibilidad de cotizar a una pensión de jubilación o desempleo o acceder a la seguridad social y atención en salud.

Dentro de este panorama desolador, se ha encendido una llama de esperanza para un gran número de mujeres que ejercen el trabajo sexual a nivel de América Latina.  La Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y El Caribe (RedTraSex),reconociendo las necesidades de sus pares se ha movilizado para canalizar recursos y poder contribuir con alimentos para algunas mujeres que se encuentran confinadas e invisibilizadas por los gobiernos en países como México, República Dominicana, Colombia, Chile y unos diez países más.

Corresponsales Clave tuvo el honor de conversar con la señora Eva Elena Reynaga, secretaria general de RedTraSex, sobre la manera como están trabajando las representantes en los diferentes países para gestionar estos fondos y la forma de distribuirlos.

El grupo de trabajadoras sexuales de Chile organiza las canastas de víveres para donaciones.

“Para nosotras, poder responder de alguna manera a las compañeras en el estado de emergencia es tanto un reto como un honor, RedTraSex dispone de fondos asignados para el trabajo correspondiente al año 2020, nuestro trabajo se basa mucho en talleres y formación para las chicas, lo que conlleva viajes, hoteles y otros gastos afines. Desafortunadamente son cosas que no podremos hacer en esta fase por el tema del COVID-19; nuestro principal financiador Robert Carr ha sido muy flexible y nos ha permitido reprogramarnos y utilizarlos para dar algún tipo de respuesta a las compañeras en lo referente a mercadería. En realidad los fondos no han sido suficientes pero gracias al liderazgo que han desarrollado en sus respectivos países, las representantes de la red están haciendo sus propias gestiones para canalizar fondos extras, para ello sus principales aliadas han sido las redes sociales, habilidades que han aprendido en las formaciones a través de la red. De veras, me siento súper orgullosa y muy agradecida del trabajo que vienen desarrollando y como han puesto el pecho por el bienestar de sus pares”, señaló Reynaga.

Tal como explica Reynaga, las ayudas que puede brindar la RedTraSex no alcanzan a todas las mujeres por lo limitado del presupuesto y lo que llega tampoco satisface todas sus necesidades pues, además de comida, también necesitan medicinas, pañales y otras cosas; esta situación obliga a muchas de ellas a salir a las calles en horarios distintos para poder pagar sus gastos básicos  exponiéndose al contagio del COVID-19 y exponiendo a sus familias y clientes; además del abuso y el acoso policial.

Elena puntualizó que la respuesta del estado debe apuntar hacia los grupos que han sido históricamente excluidos para que se cumpla el objetivo de no dejar a nadie fuera.

Equipo brasilero de RedTraSex alista despacho de canastas de alimentos.

En algunos países, como República Dominicana, hay una disposición gubernamental que prohíbe el desalojo por falta de pago a los inquilinos durante el estado de emergencia; sin embargo, en el caso de las trabajadoras sexuales se viola esa disposición de manera continua.

Ana María es una mujer joven que ejerce el trabajo sexual en un barrio de Santo Domingo, ella contó a Corresponsales Clave que: “en este momento mi situación está peor que nunca porque no puedo trabajar en la noche y en el día hay pocos clientes, apenas consigo para mal comer, no he podido pagar el cuarto donde vivía  y me sacaron, así que estoy –literalmente- en la calle; nunca he recibido ayuda del estado ni de nadie, de nosotras nadie se acuerda”.

Desde el inicio de la pandemia, varias agencias internacionales como ONUSIDA, Amnistía Internacional, entre otras, se han unido al llamado de la RedTraSex para que los Estados de la región incluyan en su agenda frente al COVID-19 a las mujeres trabajadoras sexuales, ya que se les hace más difícil protegerse si no cuentan con servicios de salud oportuno e insumos de cuidado personal. Tampoco cuentan con la protección de vivienda, como nos cuenta Ana María.

“ONUSIDA hace un llamado a los países a que tomen medidas inmediatas y críticas, basadas en principios de derechos humanos, para proteger la salud y los derechos de las trabajadoras sexuales en el contexto del COVID-19. La solidaridad en América Latina y el Caribe para hacer frente al impacto de la pandemia han sido vital, pero tenemos que estar seguros de que esa respuesta solidaria, incluso en los tiempos de crisis, incluya a las trabajadoras sexuales. Ellas, a su vez, son grandes aliadas en la lucha contra el SIDA, pero son más vulnerables ante las crisis. Proteger sus derechos humanos es un imperativo de salud pública, y no debemos olvidar que reduce el riesgo de infección por VIH”, manifestó en abril el Director Regional de ONUSIDA, César Núñez, en un comunicado oficial.

Amnistía Internacional y RedTraSex reiteraron el llamado a los gobiernos para que pongan atención a los desafíos que se vienen evidenciando ante la pandemia, poniendo especial atención al impacto económico que ha tenido en las trabajadoras sexuales y sus dependientes, muchas de ellas, ahora, en situación de calle.

Desde Corresponsales Clave, nos unimos también al llamado a la responsabilidad de los Estados de la región para que en sus planes de respuestas a corto plazo frente al COVID-19 sean incluidas las mujeres del comercio informal en cualquiera de sus menciones, incluidas las trabajadoras sexuales, para no dejar fuera, no solo a las mujeres sino a familias completas en la que están incluidos niños y adultos mayores.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.