El pasado 10 agosto, en medio de la grave e incierta crisis por COVID19 que afecta gravemente a toda la población, especialmente a las comunidades más discriminadas, las mujeres trabajadoras sexuales fuimos violentadas -una vez más- por un sistema político, social e institucional de exclusión y castigo expresado en la persecución policial y comunicacional.

En tono machista, burlesco y superficial, el animador del matinal de Chilevisión, Julio César Rodríguez, desinformó a la ciudadanía sobre el trabajo sexual en Chile, burlándose de mujeres trabajadoras sexuales, muchas de ellas jefas de hogar, madres de familia que hoy –como otras madres- celebran con sus hijos e hijas el Día de la Niña y el Niño.

Fundación Margen apoya a trabajadoras sexuales pecarizadas por la pandemia.

El trato abusivo de la televisión ocurre en un contexto preocupante como es la persecución de las fuerzas policiales en contra de las trabajadoras sexuales que realizan operativos en lugares donde se ejerce el trabajo sexual, invitando a los canales de televisión, buscando un doble efecto, detener a las mujeres trabajadoras sexuales por “prostitución clandestina”, como dice la televisión, sumado a la estigmatización como símbolo de castigo ejemplificador sobre los cuerpos de mujeres trabajadoras sexuales, especialmente contra mujeres pobres, muchas de ellas madres migrantes. La televisión local se limitó a burlarse de las trabajadoras sexuales sin hacer preguntas pertinentes: ¿Por qué no se regula el trabajo sexual en Chile? ¿Qué urgentes necesidades tienen las trabajadoras sexuales en tiempos de coronavirus?

Frente a estos represivos hechos, amargo recuerdo de los años 80, cuando las mujeres trabajadoras sexuales carecían de derechos y eran detenidas permanentemente por “ofensas a la moral y las buenas costumbres”, desde Fundación Margen de Apoyo y Promoción de la Mujer cuestionamos y rechazamos el  regreso de la criminalización del trabajado sexual y su persecución policial – mediática. Del mismo modo, cuestionamos y rechazamos la falta de voluntad política del Estado de Chile que se resiste a regular el trabajo sexual, sin reconocerlo como trabajo.

La actual regulación donde el Código Sanitario sanciona la agrupación de trabajadoras en prostíbulos conduce a la vulnerabilidad de las mujeres y cuerpos feminizados que ejercen el trabajo sexual, forzándolas a desarrollar su actividad al margen de cualquier protección y sujetas al abuso y usura de los dueños de los recintos donde ejercen su actividad. Del mismo modo, la exposición sin autorización en la televisio lesiona el legítimo derecho a la vida privada, la honra de la persona y de su familia, infringiendo el principio de no discriminación al reproducir patrones socioculturales basados en sesgos, donde el trabajo sexual es criminalizado y tratado como actividad objeto de humillaciones que niegan la calidad de ciudadanas con derechos.

"Mientras la policial nos persigue y la televisión se ríe de nosotras, nuestra organización extiende puentes de solidaridad con las mujeres trabajadoras sexuales más necesitadas".

Este año 2020, Fundación Margen, integrante de la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe – REDTRASEX, ha redoblado sus esfuerzos sociales y comunitarios en Santiago y regiones norte y sur de Chile, asumiendo nuevos desafíos, entre ellos estar vigilantes a la represión policial y comunicacional, así como la urgente solidaridad con las mujeres más afectadas por la vulnerabilidad social.

Las mujeres trabajadoras sexuales hemos sido históricamente estigmatizadas y excluidas de las políticas públicas, siendo uno de los colectivos más sacudidos e invisibilizados por la pandemia del coronavirus. Sin embargo, pese a los obstáculos, decidimos levantar nuestras voces, una vez más, luchando por nuestros derechos, movilizándonos y reuniendo apoyo en alimentos y útiles de aseo para las compañeras mujeres trabajadoras sexuales autónomas e independientes más precarizadas en todo el país.

Mientras la policía nos persigue y la televisión se ríe de nosotras, nuestra organización extiende puentes de solidaridad con las mujeres trabajadoras sexuales más necesitadas. Nosotras valoramos nuestro trabajo y defenderemos nuestros derechos. Porque ni en tiempos de pandemia, ni en ningún tiempo, será aceptable la discriminación al trabajo sexual.

Las trabajadoras sexuales somos muchas y muy diversas. Somos hijas, madres, abuelas, tías y hermanas, somos mujeres trabajadoras sexuales. Si discriminan a una trabajadora sexual, discriminan a todas. Si se burlan de una, se burlan de todas. Nuestra lucha no es solo contra el nefasto estigma de la televisión, nuestras batallas no se enfocan únicamente a reeducar e informar a periodistas y medios de comunicación; nuestras urgentes e históricas luchas demandan el respeto a los derechos laborales de todas las mujeres trabajadoras sexuales en Chile.

¡No más discriminación al trabajo sexual!

¡TRABAJO SEXUAL ES TRABAJO!

Santiago de Chile, 16 agosto 2020, defendiendo nuestros derechos laborales y conmemorando el Día de la Niña y el Niño.

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