Desde principios del 2020, la Pandemia de COVID-19 viene afectando, en diferentes grados, todos los países del mundo. Con diferente nivel de letalidad y en algunos casos con dos brotes secuenciales separados por unos meses de poca circulación comunitaria viral, es claro que la prevención de la exposición del COVID-19  es la única medida con la que contamos hoy para mantener a la mayoría de la población protegida.

Un grupo de prototipos de vacunas preventivas que se encuentran en fase 3 muestran un buen pronóstico y su acceso cambiaría profundamente la dinámica y respuesta a la pandemia. Sin embargo, entre la aprobación de una vacuna segura y eficaz por las autoridades y agencias regulatorias sanitarias y que estas lleguen a las personas, el acceso a gran escala puede presentar grandes demoras. Existen algunos modelos con estimaciones de demoras de más de un año entre la aprobación y la utilización en países y poblaciones con menores recursos.

a. La vacuna para el COVID-19 no es una solución inmediata

Las empresas enfrentarán grandes desafíos para producir y distribuir un número significativo de dosis para vacunar a las personas (las candidatas en estudio requieren dos dosis, que parece el abordaje más probable), como también desafíos logísticos para su distribución. Es claro que los profesionales de la salud, que están al frente de la respuesta al COVID-19 en los centros de salud, son la población prioritaria para ser inmunizada, seguido por las poblaciones más vulnerables como los adultos mayores y personas con condiciones de salud preexistentes, aquellos que al cursar una infección aguda tienen un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad.

Al momento no tenemos claridad sobre tres aspectos claves: 1) Qué grado de inmunidad las vacunas que se utilicen al principio proveerán a la mayoría de las personas, para tener un impacto de salud personal y pública, reduciendo la transmisión comunitaria y 2) Cuánto tiempo la vacunación proveerá de anticuerpos para prevenir el contagio e infección por COVID-19 y si se requerirá de vacunaciones anuales, 3) Existen algunas indicaciones que el nivel de aceptabilidad en algunos países y poblaciones específicas es del 70% y se desconoce el efecto que tendrá un porcentaje de la población que quiera vacunarse.

En un país fuertemente golpeado por la pandemia como los Estados Unidos de Norteamérica, con más de doscientas mil muertes por complicaciones relacionadas con el COVID-19, el Centro de Control de Enfermedades (CDC) publicará un estudio dónde se señala que, aún en el país más afectado por la pandemia, se estima que sólo el 10% de la población total del país tienen anticuerpos para el virus, ya sea porque han cursado la enfermedad sintomática, ésta pasó desapercibida o se han recuperado de la fase crítica. Por otro lado, se desconoce cuánto tiempo duraran esos anticuerpos. Esto demuestra la poca eficacia y alto costo en vidas de intentar lograr una inmunidad de rebaño. Se desconoce la duración de los anticuerpos en aquellas personas que resultaron COVID positivas.

Actualmente, las medidas de prevención de la transmisión del COVID-19 son la forma más eficiente y accesible para proteger a la población y tener un impacto en frenar la circulación del coronavirus por la vía comunitaria. Aún cuándo las principales vías de protección y prevención son relativamente accesibles, hay un número significativo de la población mundial sin acceso a recursos básico, como el agua y el jabón. Lo que también es un hecho ineludible es el pobre y casi inexistente trabajo de comunicación para reforzar los comportamientos preventivos en las comunidades. Incluso la falta de claridad que existe sobre las fases y aquello que se puede o no hacer en cada momento y en cada lugar.

b. Prevención combinada del COVID-19

El término “prevención combinada” fue acuñado por la respuesta al Virus de la Inmunodeficiencia humana, el VIH (ver vínculo), que por primera vez recopila en una caja de herramientas preventivas que se presentan ordenadas en tres grupos: comportamentales, biomédicas y de reducción de barreras estructurales. Estas, aplicadas en paquetes integrales, tienen el potencial de reducir significativamente la transición y por ende el número de nuevas infecciones del VIH, con el fin de controlar la epidemia en ausencia de una vacuna para prevenir el VIH o una cura.

Con la aparición, hace unos años, de mejores medidas biomédicas aplicadas a la prevención como la Profilaxis Pre-exposición, el tratamiento como prevención y las evidencias que las personas con VIH con carga viral indetectable no transmiten el VIH (I=I), son un punto de inflexión en la prevención del virus. El éxito de la prevención combinada radica en el uso de la mayoría de las herramientas en forma simultánea de los tres grupos de abordajes. Deben emplearse la mayoría e idealmente todas.

En este contexto, las poblaciones clave más expuestas al VIH, enfrentan como barreras estructurales altos niveles de estigma, discriminación y criminalización, por lo que se vuelve improbable que puedan acceder oportunamente a las herramientas biomédicas o sostener comportamientos de menor riesgo. La suma de las partes es esencial para lograr la sinergia necesaria para la eficacia de la prevención combinada del VIH.

La misma lógica aplicada en la prevención del VIH puede ser adaptada la prevención y protección de las personas frente al COVID-19: la promoción de un modelo integral y combinado tiene el valor promover la visibilidad y el uso de todas herramientas accesibles; hasta tanto un número significativo de personas tengan acceso a una vacuna altamente eficaz, o cualquier otro cambio natural en la trayectoria de la pandemia. Una o más vacunas para el COVID-19 es una herramienta de esta caja de múltiples abordajes de prevención combinada para el coronavirus. Debemos asumir, no solo la demora del acceso de la mayoría de la población a las vacunas, sino el hecho que estas no sean la única respuesta para controlar la pandemia.

c. El modelo de prevención combinada

Lista de intervenciones


d. Esquema de prevención combinada

El acceso de un número significativo de personas a una vacuna efectiva llevará muchos meses y no será equitativa, mientras tanto, tenemos una caja de herramientas para protegernos del COVID-19. La responsabilidad del Estado es ineludible en liderar la respuesta y asegurar el acceso, proveyendo los recursos para la implementación de la mayoría de los abordajes de la prevención combinada del COVID19.

¡Hacemos un llamado a los tomadores de decisión, a las organizaciones, movimientos sociales y personas de adoptar y promover el abordaje de prevención combinada del COVID-19!

Agradecemos su difusión.

Autor: Javier Hourcade Bellocq

Publicado por

  • Equipo de Corresponsales Clave
  • Plataforma COVID-19 y VIH
  • ICASO

Septiembre, 2020

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