Por Carlos Rojas.-

Hace seis meses, el gobierno de Perú declaró la emergencia nacional ante el avance del covid-19, centró sus esfuerzos en la respuesta a la pandemia y limitó la atención de otros servicios como los que atienden a las más de treinta mil personas afectadas de tuberculosis (TB).

La suspensión de la atención ha generado preocupación entre las organizaciones que representan a esta población clave. Prevén un impacto negativo y consecuencias importantes que pueden poner en peligro la salud y la vida de las personas, debido a la falta de diagnóstico oportuno, cambios en la forma de supervisión de la administración de medicamentos, la dificultad para ir a los centros de salud, la ausencia de exámenes complementarios y otros componentes de la atención integral.

Para los dirigentes sociales en respuesta a la tuberculosis es urgente que el sistema de salud deje de estar en “modo covid”.

César Alva Chacón, presidente de la Asociación de Afectados por Tuberculosis de La Victoria, organización que trabaja en Lima, capital del Perú, manifestó a Corresponsales Clave que “los centros de salud ya no atienden a los pacientes desde que empezó la pandemia. Solo se han limitado a entregar los medicamentos una vez por semana, evitando que los pacientes vayan a recoger su tratamiento por temor de que sean contagiados por el covid-19; igual, el personal de salud, por el temor de contagiarse, ha dejado de atender en todos los servicios, solo quedaba una persona encargada para entregar los medicamentos.”

De acuerdo con las normas técnicas del Ministerio de Salud, la administración del tratamiento de TB debe ser estrictamente supervisado por los equipos, pero Alva acotó que “se han suspendido las atenciones domiciliarias y la supervisión diaria que se daba en los centros de salud. Solo están recibiendo tratamiento supervisándolos vía telefónica y no hay seguridad que ellos hayan tomado el tratamiento.”

Según el dirigente, la situación ha generado problemas en las personas con TB, ya que “me comuniqué con dos pacientes que solo le estaban entregando (el tratamiento) para una semana y tenían que regresar la siguiente semana y se comunicaban por teléfono e internet, pero de ahí los exámenes que tenían que hacerse por algunos síntomas adversos no había forma de hacerlo. A veces se comunicaban por teléfono y otras no, porque no tenían las herramientas, no tenían celular o internet a la mano y solamente su familiar tenía que ir a recoger los tratamientos, pero ahí no le daban ninguna información más, por lo menos eso me decían las personas de mi sector.”

La mayoría de los centros de atención de tuberculosis se mantuvieron cerrados durante la pandemia de coronavirus.

Según explicó Alva, estos inconvenientes han afectado anímicamente a los usuarios. “Había mucho temor entre las personas afectadas por la pandemia y también temor por el tratamiento que estaban tomando, sin supervisión, sin control, solamente con la colaboración del contacto o soporte de todos los pacientes; al margen de eso, que no había forma de poderse contactar con los centros de salud al no tener herramientas para hacerlo”, dijo.

La inmovilización social obligatoria, que fue mucho más estricta en los primeros meses de la emergencia, limitó también la capacidad para movilizarse para recibir atención. “Tenían que tomar un taxi ya que no había movilidad en los primeros días de la cuarenta, a veces tenían que irse a pie (…) Salíamos y nos arriesgábamos ante el covid-19 o a que la policía arreste a los pacientes porque debíamos tener un salvoconducto que a veces no lo tenían algunos pacientes, los documentos que le daban en el servicio de salud lo tenían que mostrar a los policías, tenía que hacer saber que era paciente de tal centro para que puedan transitar sobre todo en el tiempo que estaba restringido salir”, relató el activista.

Altas sin control

En el tratamiento también es necesario realizar diversos exámenes auxiliares; estos se han visto limitados según expresó Alberto Amaya Rodríguez, secretario de la Organización de personas afectadas por tuberculosis (OAT) “Comité Central Chimbote” de la región Ancash, al norte del país. “Las personas en tratamiento necesitan placas de rayos X, realizarse diversos exámenes, pero en los primeros meses no se estaba haciendo nada de esto. (…) A partir del tercer y cuarto mes, la misma preocupación del paciente por ver como va su salud hacía que llamaran a los responsables de las postas, se comunicaban con nosotros y éramos los intermediarios con el sector salud para ver cómo se podía hacer ese tipo de exámenes, ahora eso no es para todos, sino para los que tenían mayor gravedad, se está priorizando”, comentó.

En cuanto a las personas que necesitaban placas de rayos X para el alta, Amaya aseguró que no se hacían “porque el laboratorio donde estaban sacando la placa no tenía personal, se estaba dando el alta con la prueba de esputo y se obviaba a veces la consulta con el médico y como ya había terminado el tratamiento de forma regular se suponía que la persona estaba sana y le indicaban que espere, que después el médico lo va a examinar, pensando que esto de la cuarentena va a pasar , pero así ha ido pasando el tiempo y ya tenemos una cierta cantidad de personas que se han ido de alta en estas condiciones”.

Ante las restricciones para realizarse los exámenes auxiliares algunas personas afectadas “tienen que buscarse hacérselas particularmente… y eso demora a muchos pacientes darles de alta”, según señaló Jesica Palacios Vargas lideresa de la OAT “Construyendo Esperanza” de Villa María del Triunfo, en Lima.

Otro impacto de la pandemia está en el diagnóstico oportuno, al respecto Fabiola Rojas Coyca líder de la OAT del Distrito de Villa El Salvador, en Lima, señaló a Corresponsales Clave que “es algo clave, permite a las personas ingresar al tratamiento a tiempo; pero ahora, cuando una persona va al centro de salud y pide entrar para la atención de neumología, primero le dicen que pase al área de covid-19 para que le saquen la prueba y le descarten si sale positivo o negativo, si sale negativo le dicen: usted tiene un pequeño resfrío o malestar, deje de mirar noticias, le dicen que está todo bien, pero se olvidaron de recomendarles que deje su prueba de esputo y los mandaron a su casa”.

Cirugías de tórax suspendidas

Otros procesos mucho más complejos, como las cirugías de tórax, también han sido paralizados, según refirió Fabiola Rojas de la OAT, ya que, según lo que le han informado, en este periodo no se ha realizado ninguna operación de este tipo en el Hospital Hipólito Unanue (que cuenta con una sala para tal fin). No sabe cuántas personas han visto postergada su operación ni cuantas están en espera, sobre ello indicó que “desgraciadamente muchas instituciones y profesionales están –lamentablemente- en modo covid y se han olvidado de que la tuberculosis nos sigue atacando, la tuberculosis no es una enfermedad pasajera, se queda con nosotros y (…) se aprovecha de otras más, no nos pongamos en modo covid “

Estos problemas en la atención de las personas con tuberculosis en Perú, durante la pandemia, pueden aumentar el número de personas que no conocen si tienen la enfermedad además de complicar y agravar su estado de salud. Ante ello, se hace necesario que el Gobierno entregue información actualizada sobre esta situación y que convoque a las organizaciones de la sociedad civil para diseñar estrategias que permitan enfrentar lo que se viene en los próximos meses. Es necesario dejar de estar solo en “modo Covid”.

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