Por Carlos Rojas.-

La directora ejecutiva de la estrategia sanitaria nacional de tuberculosis (TB) del Perú, Julia Ríos Vidal, expresó, en el evento “Diálogos Sociales en tiempos de pandemia”, realizado el 22 de octubre y organizado por la Coordinadora Nacional Multisectorial de Salud (CONAMUSA), que hasta septiembre, a siete meses de la pandemia de covid-19, se había reducido de manera importante el número de casos reportados de personas con tuberculosis (TB) en los servicios de salud, con respecto al mismo periodo del 2019.

En su presentación, la funcionaria detalló que se habían diagnosticado un total de 15 mil 967 personas con TB en el país (equivalente al 43.25% del total estimado de 37 mil), mientras que lo esperado, según sus propias estimaciones, era llegar 24 mil 975 personas (es decir a un 67.5% del estimado). Esto significa que, de acuerdo con este reporte, hay una brecha de 9 mil personas afectadas que no han sido diagnosticadas.

Estadística estatal sobre situación de la tuberculosis en el Perú presentada en los Diálogos sociales en tiempos de Pandemia el 22 de octubre.

Esto, a decir de los médicos Oswaldo Jave y David Zavala, expertos e investigadores en el área de TB en el país, probablemente traerá graves consecuencias, como el aumento en la morbilidad y complicaciones en la salud de los afectados no diagnosticados, como también un incremento de los contagios a nivel nacional.

Más muertes

Corresponsales Clave tomó contacto con el médico David Zavala, excoordinador nacional de la estrategia de TB, para conocer la implicancia de esta disminución en la identificación de personas afectadas. Manifestó que “el hecho que exista esta brecha de detección oportuna de casos de tuberculosis impactará negativamente en el control de la TB. En primer lugar, en los afectados no diagnosticados oportunamente, quienes podrían desarrollar tuberculosis avanzada, teniendo un mayor riesgo de presentar mayor daño pulmonar o en otros órganos. Esto redundará en la presencia de TB complicada o una mayor letalidad de esta enfermedad.”

Como indicamos en un artículo anterior de Corresponsales Clave, esta caída en los diagnósticos está vinculada, principalmente, a las limitaciones y a las restricciones en la atención que se brinda en el área de TB en los servicios de salud debido a las medidas comunitarias para contener los contagios de covid-19.

Repunte de casos

Otro impacto de la baja en el número de diagnósticos se verá en la situación global de la TB en el país. Las personas que no conocen su diagnóstico seguirán desarrollando sus actividades normales y existe una alta probabilidad que puedan transmitir la enfermedad en su entorno.

Países con alta carga de tuberculosis según el informe regional de tuberculosis en Las Américas.

Oswaldo Jave, otro excoordinador nacional de la estrategia de TB, dijo que al avanzar la enfermedad a nivel pulmonar y al presentarse lesiones más extensas, las personas con TB tienen una mayor capacidad de contagio que afectará primero a las personas del entorno familiar (llamados contactos domiciliarios) y, a su vez, podría incrementar la probabilidad de infección en otras personas fuera de los hogares.

Sobre el tema, Zavala comentó que “el impacto que generará esta brecha en el diagnóstico oportuno de TB redundará en que se desarrollen más casos de TB en los próximos meses y años. Se debe considerar que, por cada caso de TB pulmonar bacteriológicamente positivo no diagnosticado, puede contagiar a 20 a 25 personas”.

Para Jave toda esta situación traerá como consecuencia una “mayor incidencia de TB sensible, TB drogo resistente, TB multi drogo resistente y TB extremadamente resistente, mayor letalidad y mortalidad por TB y por comorbilidades asociadas a la TB”.

Vuelta a la normalidad

En el momento que se pretenda normalizar la atención de salud habrá un incremento sustancial de personas afectadas que tendrán que ser captadas y atendidas en estadios más graves de la enfermedad, esto conllevará, según Jave a “una mayor carga de trabajo para los programas de TB locales”, esto en el marco de las brechas preexistentes en la infraestructura, equipamiento y recursos humanos de los servicios de salud en el Perú destacadas en publicaciones estatales y que se ha evidenciado en el marco de la pandemia.

Según el Informe de Tuberculosis en Las Américas de la Organización Panamericana de la Salud, el año 2018, Perú es el segundo país de la región con la más alta carga de enfermedad, con un número de casos estimados de 39 mil personas afectadas, de las cuales se notificaron 31 mil 421.

Así, urge que se emprendan medidas dentro un plan de contención por parte del Estado que permitan cerrar las brechas en la situación de la tuberculosis en el país generadas por la pandemia de coronavirus y que contemple la opinión y el aporte de la sociedad civil. De no hacerse de manera oportuna, se pone en peligro la vida y salud de una parte de la población, además de no alcanzarse los objetivos comprometidos para el control de la enfermedad.

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