En el ecosistema de la respuesta al VIH/sida y temas de salud de la República Argentina hay consternación por la nueva renuncia del Doctor Sergio Maúlen como titular de la Dirección de Respuesta al VIH, ITS, Hepatitis y Tuberculosis. Las razones que precipitaron su decisión no debiesen sorprender a nadie. En artículos previos de Corresponsales Clave hemos reflexionado sobre los problemas de desatención de los programas como VIH/sida, TB, Hepatitis, incluso otros esenciales, como el programa de vacunas.

Calificar la gestión sanitaria actual, liderada por el ministro Ginés González García y la Doctora Carla Vizzotti, como secretaria de acceso, es comparable con evaluar el desempeño del Capitán y sus oficial del Titanic, cuando aún, nosotros, los pasajeros, no sabemos si saltar y nadar, o seguir en la fiesta, como si nada pasara. La crítica de muchas organizaciones y personas trabajando en el sector se venían escuchando desde hace meses, se centraban en la sistemática desatención de otros temas de salud, bajo la excusa de la pandemia. Al punto tal que los activistas lo rebautizaran como el Ministerio del COVID. Cuando llegue el momento de la tan esperada nueva normalidad, tocará evaluar el costo sanitario del abandono de programas esenciales para la salud pública, además del COVID19.

Las consecuencias de la falta de gestión

La Dirección Nacional maneja cientos de millones de presupuesto para la compra y distribución  de antirretrovirales, reactivos y otros insumos a la totalidad del país. El pobre liderazgo, la concentración innecesaria de todas las decisiones y la carencia trabajo en equipo de los máximos responsables de la cartera, con los efectos que producían en programa, según trascendidos, son las causas que llevaron a Sergio Maúlen y otros a renunciar. El Ministerio de Salud es hoy un “Palacio de Versalles”, y quiénes llevan las coronas y su corte fueron perdiendo contacto con la realidad.

Irónicamente, la renuncia es causada por similares razones que lo obligaron a tomar la misma decisión en la desacertada gestión anterior, en la víspera que el Ministerio fuera degradado a secretaria.

A propósito de esta situación, la Fundación Huésped publico un comunicado, del que nos hacemos eco y reproducimos parcialmente: “A lo largo de los años el Dr. Maúlen ha demostrado un firme compromiso con la respuesta al VIH y ha sido un valioso interlocutor tanto para las organizaciones de la sociedad civil y las redes de personas con VIH como para la comunidad científica.

Solicitamos a las autoridades del Ministerio de Salud una pronta convocatoria a las y los actores involucrados en la respuesta al VIH de manera de conocer desde la sociedad civil las medidas tendientes para garantizar el sostenimiento del las acciones de la Dirección, focalizando en la provisión en tiempo y forma de los insumos, reactivos de carga viral y medicamentos necesarios para una adecuada respuesta al VIH y las ITS, hepatitis virales y tuberculosis, así como la distribución de materiales y métodos de prevención.

La crisis sanitaria producida por la pandemia de Covid-19 nos obliga a redoblar los esfuerzos para que no se sume enfermedad y muerte por otras causas que puedan quedar desatendidas en la emergencia, por lo que los procesos de compra deben ajustarse a los tiempos necesarios para evitar demoras o faltantes en un futuro próximo.”

Rendir cuentas

Los titulares del Ministerio de Salud, tiene nombre y apellido, y son los responsables de la partida de un funcionario con una excelente trayectoria, un gran respaldo de todos los sectores de la respuesta y aprecio de su equipo. Ante esta nueva situación, urge que se explique cómo las deficiencias potencialmente muy graves que resultaron en la renuncia serán resueltas. Como personas con VIH, Hepatitis, afectadas por TB, como organizaciones y redes de la sociedad civil, solo podemos sospechar la gravedad de la situación que atraviesa este y otros programas, que obligan a funcionarios comprometidos y talentosos a renunciar. El precio lo pagaremos nosotros.

Como personas afectadas y organizaciones involucradas debemos movilizarnos y exigir una rendición de cuentas del estado de la dirección, y su capacidad de sostener la provisión de medicamentos e insumos vitales. Aún cuando en los últimos meses, muchas organizaciones hubieran denunciado problemas en la atención de las personas con VIH, TB y Hepatitis, se veía al equipo del programa haciendo un esfuerzo extraordinario para resolver temas puntuales. La notica de la renuncia de su titular es una confirmación que sobran razones para preocuparnos.

No hay ya espacio alguno para la narrativa que plantea una falsa disyuntiva de porque nos debemos ocupar del COVID19, el precio por pagar es la de-priorización de otros temas de salud. Esto es resultado de una pobre gestión. Cualquier director de un hospital o jefe de emergencias frente a una situación extrema, un accidente de magnitud, aplican el triage. Se conforma un equipo exclusivo para responder la urgencia y se toman decisiones de emergencia, buenas o malas, pero rápidas. Y esta circunstancia no dejan al resto del nosocomio sin médicos, sin enfermeras, sin oxigeno, etc. La actual gestión, que tuvo algunos aciertos al principio de la pandemia, cometió un error muy grave, y fue el no crear un equipo de crisis independiente del resto del Ministerio, asegurando no desatender la operatoria básica. O quizás las autoridades estén aplicando un triage, clasificaron sus prioridades y todo lo que no sea “COVID19 deberá poder esperar”.

Ahora hay dos grandes crisis que resolver, la pandemia y los temas de salud desatendidos ¿Será capaz la actual gestión de hacerlo? ¿Tienen el control y conocimiento de lo que están haciendo? ¿Son parte del problema o de la solución? Nos sumamos a la Fundación Huésped y un amplio sector de la sociedad civil a la espera de una urgente respuesta del Ministerio sobre como piensan resolver un problema que han generado.

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