Julio Trejo.-

Entrevistamos a 5 jóvenes gais que viven en Mérida, Yucatán, México, que nos hablaron de diversos momentos que han experimentado a lo largo de sus vidas y sobre cómo estas situaciones han repercutido tanto en su salud mental como física.

Los jóvenes expresaron situaciones de discriminación que se dieron en espacios familiares, escolares, de trabajo, o en lugares públicos, donde al expresar de manera implícita o explícitamente su orientación sexual, fueron agredidos de diversas maneras. Andrés* mencionó: “Cuando le conté a mi papá que yo era gay, me dijo que lo respetaba pero que no lo aceptaba… al paso de los días sentía que era indiferente conmigo, poco a poco dejó de hablarme y eso me confundía mucho”, Brian* habló sobre cómo fue vivir su orientación y expresión de su sexualidad en la preparatoria “recuerdo que constantemente era rechazado, nunca me golpearon ni me insultaron directamente, pero siempre eran miradas de asco, desprecio; sentía, o mejor dicho, me hacían sentir que yo no encajaba en la escuela”.

"Trabajar en una aceptación plena de su persona y de su orientación sexual", es uno de los caminos que señala Mendoza.

Carlos* narró cómo, antes de lo que él denomina salir del closet ante sus padres, fue cuestionado en reiteradas ocasiones por su hermana mayor al enterarse de su orientación sexual “era horrible, mi hermana no vivía con nosotros pero cada que nos visitaba encontraba un momento para platicar conmigo y cuestionarme, ya sabes, me decía el típico sermón de que me iba a ir al infierno por ser homosexual, que Dios creo al hombre y a la mujer, y casi casi me decía que yo era un enfermo… no sabes cómo me hacía sentir”.

Además de estas situaciones particulares, palabras como “j*to”, “p*to”, “eres femenino”, entre otros comentarios, fueron situaciones usuales que varios de los chicos expresaron.

Al analizar las narraciones de los jóvenes, se notaba que emociones desagradables se hacían presentes en ellos y que esas sensaciones iban ligadas a hechos que dañaban su salud mental y física, por ejemplo, el constante rechazo al que estaba expuesto Carlos hizo que tuviera sensaciones de desvalía e inseguridad en su persona, provocando una sensación de dolor en él que no sabía como manejar y que, en ese momento, lo manejó autolesionándose a través de cortaduras con objetos filosos (cutting) en los antebrazos para que, de alguna manera pudiera “controlar ese dolor que sentía” y calmar su ansiedad. Daniel*, otro joven entrevistado, refirió que el vivir su homosexualidad fue muy doloroso ya que sus padres no lo aceptaron y en la escuela, además del rechazo, vivió constantes burlas “[…] todo esto hizo que me deprimiera, la verdad prefería no salir y quedarme encerrado en casa, para evitar exponerme y caer en la tentació; sí, mis papás me hicieron ver que el ser homosexual era un pecado […] todo eso hizo que me sumiera en una gran depresión lo que provocó que me desahogara en la comida y en el alcohol […] me sentía terrible porque además mi cuerpo cambió, ya no me reconocía”.

Este tipo de situaciones de maltrato y discriminación han sido estudiadas por diversos autores de México y el mundo, encontrando que tienen efectos negativos en la salud mental de las personas con una orientación no heterosexual, como lo es la ideación e intento suicida, disminución de los niveles de autoestima o el incremento en los niveles de estrés. Al respecto, en México, se cuenta con un reporte de resultados sobre la encuesta Conociendo Nuestra Diversidad: Discriminación, sexualidad, derechos, salud, familia y homofobia, donde se habla sobre estas y algunas otras afectaciones que se tienen en el ámbito de la salud mental a causa de discriminación y de violencia por orientación sexual.

Juan Carlos Mendoza Pérez, investigador y profesor del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Para poder entender un poco más sobre el tema, Corresponsales Clave habló con el Dr. Juan Carlos Mendoza Pérez, investigador y profesor del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para que nos amplíe el panorama actual.

Al respecto, Mendoza refirió que “los hombres con orientaciones sexuales como la homosexual o la bisexual tienden a vivir repercusiones en su salud mental debido a la exposición constante y acumulativa a la violencia y mientras mayor sea esta exposición el impacto negativo en la salud mental también lo será. (…)Depresión, Ansiedad, baja autoestima, riesgo de ideación suicida o intento de suicidio, alcoholismo, uso y abuso de sustancias, entre otras situaciones, son las afectaciones que se encuentran relacionadas a la violencia y discriminación por orientación sexual”.

El investigador también profundizó en que “la violencia es originada por la ‘transgresión de las leyes’ sociales y culturales sobre la masculinidad dominante que los hombres gais y bisexuales hacen, es decir, ‘no cumplen’ ese papel de hombre macho-masculino y heterosexual que la sociedad y la cultura espera que uno sea”.

Al hablar sobre algunas acciones que podemos realizar para reducir las afectaciones en hombres gais y bisexuales, el profesional expresó que “primero, es importante entender que a pesar de que existen cambios a niveles políticos, por ejemplo, como legislar a favor del matrimonio igualitario, aún existen otros factores que permiten la continuidad de acciones discriminatorias; (…) la casa, la sociedad, la escuela, entre otros, reproducen discursos de odio ¿a ellas quiénes la vigilan?, ¿quién es el encargado de incidir en la familia, ¿quién capacita, vigila y controla a estas instituciones? ese realmente es el problema. Lo ideal sería en encontrar una acción concreta que atraviese los 3 niveles: lo político, lo estructural y lo individual y que esas acciones trabajen en los 3 niveles al mismo tiempo. Sin embargo reconozco que es algo utópico y difícil de alcanzar, por lo menos en este momento, por lo que podrían los hombres gais o bisexuales, trabajar en una aceptación plena de su persona y de su orientación sexual, ya que también hemos encontrado que la violencia y discriminación llevan a las personas a creer que están socialmente devaluadas y por ende aceptan los estigmas que la sociedad les impone.”

La violencia y discriminación por orientación sexual es un acto reprobable y cualquier acción relacionada a ellas, por más mínima que parezca, termina generando una afectación en la persona o grupo de personas a la cual va dirigida. Se deben exigir acciones concretas al gobierno, a las instituciones y a la sociedad civil en general para que sean capacitadas y sensibilizadas en temas que aún son considerados tabús con el fin de erradicar no sólo las prácticas sino también los discursos de odios que son reproducidos de manera sutil y directa hacia las personas con orientación sexual diferente a la heterosexual.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.