Por Víctor Alfonso Páez Jaramillo.-

Se puede decir que Colombia se distingue por tener una cultura jovial, en la que es muy valorado el contacto cercano de persona a persona, por lo que el distanciamiento social, necesario para prevenir el nuevo coronavirus, ha impuesto nuevas formas de relacionarse, sentir, e incluso explorar la sexualidad, el amor, entre otros. Ello también puede representar un desafío para las personas que viven con VIH y deciden comentar su diagnóstico a potenciales parejas.

La pandemia ha impuesto nuevas formas de relacionarse, sentir, e incluso explorar la sexualidad y el amor

Para marzo de 2020, el Ministerio de salud y protección social colombiano, difundió el documento ABC sobre las relaciones sexuales y la enfermedad por coronavirus (covid-19) en el que, entre otros temas, comentaba que frente a la necesidad de mantener el distanciamiento social “El autoerotismo es una opción. Existen formas de obtener placer sexual que no implican contacto directo con otras personas. Si utiliza juguetes sexuales asegúrese de lavarlos con agua y jabón” , adelantándose a los desafíos que traería esta pandemia para las relaciones.

Uno de los mecanismos más utilizados para socializar es el sexting, que refiere al intercambio consentido de mensajes, fotos y videos eróticos por internet, llamadas telefónicas o videollamadas que tienen como propósito alimentar las fantasías, estimular el placer propio y buscar el de la otra persona.

Jaime*, un hombre de 29 años que vive con VIH en la ciudad de Manizales, en el eje cafetero colombiano, que como muchas personas, luego de su trabajo de oficina, pasa largas horas en las noches buscando su media naranja por redes sociales, comenta que “hoy es muy duro el temor a morir por covid-19, al intentar conocer a alguien que me puede, por una noche de locura, pegar el covid”.

El pasa alrededor de 4 horas, en las noches, hablando por diferentes redes sociales, aplicaciones destinadas a la búsqueda de pareja o encuentros casuales. Menciona que en estos espacios también se pueden conseguir nuevas amistades por medio de un café virtual, tener una charla amena o descubrir nuevas formas de autoerotismo, tener una ciber relación o ciber sexo, pero siempre es “sin tocar, sin acariciar a otros y otras (…) el contacto es a través de emojin, juguetes sexuales, juegos online”. Jaime utiliza algunas app para su entretenimiento o consulta como por ejemplo Grindr, Tinder,  Badoo, entre otras.

Las aplicaciones más populares son Grindr, Tinder y Badoo.

La experiencia de Jaime parece ser común en momentos de confinamiento. Según Stephanie Demirdjian, periodista de la diaria del feminismo, sexólogos y sexólogas recomiendan las experiencias de autoerotismo como estrategia segura para conocerse, explorarse y obtener placer. Incluso, este medio reflejó la opinión de Josefina Melgar, psicóloga, terapeuta sexual e integrante de la Red de Psicólogas Feministas del Uruguay, quien comentaba que “la etapa de confinamiento puede ser una oportunidad para que las mujeres exploren el autoerotismo y el autoplacer, que siempre fue y sigue siendo un tema tabú”.

Compartir en diagnóstico en una relación virtual

Cuando Jaime describe su experiencia lo hace desde el placer y el disfrute. Sin embargo, expresatengo una chica linda y jugamos en la noche (…) expresarle que tengo VIH es un reto para mí”. El temor a la discriminación y la fantasía de transmisión a potenciales parejas es común en personas que desean comunicar su diagnóstico, sobre todo, cuando están recientemente diagnosticadas.

Sin la intensión de hacer un análisis a profundidad sobre la temática, parece que la virtualidad plantea para las personas que viven con VIH y desean comunicar su diagnóstico, al menos, dos escenarios. Puede verse como una ventana de oportunidad para conocer mejor a la otra persona y sentirse más cómodo o cómoda, o puede representar un riesgo de exposición o discriminación, etc.

En cualquier caso, es importante entender que comunicar su diagnóstico es una decisión personal, que en cualquier caso forma parte (o no) de un proceso.

La virtualidad, en este contexto de pandemia, puede ser una oportunidad para explorar alternativas de autodescubrimiento eróticos y de relaciones interpersonales. Este tipo de interacciones nos vinculan con las nuevas tecnologías con el fin de socializar y es una alterativa muy segura en estos tiempos.

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