El 9 de noviembre amaneció en Paraguay como un día normal, era un lunes de noviembre a primera hora, día soleado; el caótico tránsito se empezaba a sentir en las calles de Asunción. Kimberly Ayala se preparaba con zapatos de taco y un discreto traje de dos piezas color azul marino junto con una camisa blanca, el pelo suelto y tapabocas, por las medidas sanitarias contra el covid-19. Tras cinco años de haber terminado la carrera de derecho, era su tercer intento para que la Corte Suprema de Justicia le entregue su matrícula de abogada y le tome juramento para que pueda ejercer su profesión.

Las personas que acompañaron a Kimberly coparon la vereda con la manifestación: "Birretes por Kimberly".

Esta vez su caso tomó estado público y no fue sola a Tribunales. La acompañaron varias organizaciones de la sociedad civil que decidieron apoyar su causa al todo o nada; la encabezaban Amnistía Internacional, la Coordinadora de los Derechos Humanos del Paraguay, la Red Paraguaya contra la discriminación y varias organizaciones que defienden los derechos de las personas LGBTI.

La consigna, antes de ingresar a los tribunales, era hacer una manifestación por Kimberly Ayala, le llamaron “Birretes por Kimberly”. Los y las manifestantes coparon la vereda de los tribunales, el evento fue cubierto, esta vez, por todos los medios de prensa del país.

El presidente de la Corte Suprema de Justicia, ministro Alberto Martínez Simón, ya decidió qué hacer con el caso de la joven abogada, aunque aún nadie lo sabía y todo era incierto. Al ingresar al Palacio de Justicia, Kimberly Ayala y las personas que la acompañan fueron recibidas por secretarios que anunciaron que el presidente de la Corte se reuniría con ellos y ellas. En la reunión, la cabeza del Poder Judicial del Paraguay expresó a la abogada y a los participantes que no hay impedimento para su juramento y matriculación.

En las dos ocasiones anteriores, le negaron a Kimberly la posibilidad de contar con su matrícula de abogada y ejercer su profesión porque su imagen “no coincidía” con el nombre del documento de identidad.

Esta vez, el presidente del Poder Judicial consideró que no existe impedimento alguno para que Kimberly reciba su matrícula y pueda ejercer la carrera de abogada como cualquier persona, sin distinción. Invocó el artículo 25 de la constitución nacional diciendo: “Tengo el criterio de que el artículo 25 de la Constitución Nacional es demasiado claro y dice que cada persona puede manifestar y crear su propia identidad de la manera que libremente la quiera ejercer y, por lo tanto, una persona puede venir vestida de mujer, si es que lo siente así. No encuentro ningún impedimento legal para negarle el derecho al juramento a una persona que ha concluido con el estudio de la carrera”.

“Mi familia siempre me apoyó y es por eso que nunca me rendí”, comentó Kimberly.

Tras este discurso, autoridades, medios de prensa y participantes se trasladaron al salón auditorio del Poder Judicial y, en un hecho histórico, Kimberly Ayala se conviritió en la flamante primera abogada Trans del Paraguay, rebatiendo de esa forma años enteros de prejuicios y discriminación y dejando para el país un importante precedente para el respeto de los derechos humanos.

Un ejemplo de superación

La flamante abogada habló para Corresponsales Clave y nos contó que lo más importante en esta lucha que le tocó vivir fue el apoyo que recibió de su familia: “Mi familia siempre me apoyó y es por eso que nunca me rendí”. La profesional del derecho afirmó que esto es apenas el comienzo de su carrera y que aspira a ser magistrada.

Habló sobre los años de desgaste que implicó su condición de mujer trans, desde la facultad, cuando hasta sus padres eran discriminados y los años de lucha para jurar como profesional. “Ingresar como trans, ya sea en cualquier lugar o ámbitos laborales, es difícil, pero no imposible”, comentó.

Tengo todo el ánimo de poder trabajar en mi campo y espero que alguna persona pueda darme esa oportunidad. Este es un logro muy importante para la población trans y queremos que la gente vea que podemos ser profesionales”, expresó Kimberly

Además, dijo que jurar como abogada representa una luz de esperanza para su comunidad, ya que se demuestra que también son visibles para la sociedad.

Kimberly ya realizó algunos trabajos de pasillo con colegas, pero contó que no pudo permanecer por mucho tiempo en esas labores. También recordó que durante los años en los que intentó matricularse ante la Corte tuvo que dedicarse al rubro de la peluquería, ya que no podía ejercer su profesión.

Me gusta mucho el Derecho Penal, me gustaría trabajar en esa área para adquirir experiencia, pero mi objetivo final es poder ser jueza”, concluyó con mucha esperanza.

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