Por Ivan Banegas.-

El Comité de la Diversidad Sexual de Honduras (CDSH), en un comunicado emitido en el mes de abril, dijo que “son las personas Lesbianas, Gay, Bisexuales, Trans e Intersex, quienes estamos sufriendo los embates de la pandemia y sus consecuencias, de una manera desproporcionada debido a la histórica exclusión social, laboral y por ende económica en que el Estado de Honduras nos ha obligado a estar, por el simple hecho de no tener la voluntad política de abordar de forma integral la situación de nuestra población y, sobre todo, por no reconocer que existimos y que somos parte de este país”.

Las organizaciones de sociedad civil han canalizado la ayuda humanitaria para beneficiar a las mujeres trans.

La crisis humanitaria que ha causado la pandemia del covid-19 en Honduras ha impactado fuertemente a los grupos en situación de vulnerabilidad, dentro de los cuales han sido las mujeres trans quienes, en el marco de la pandemia, han recibido el mayor embate.  Según Rihanna Ferrera, directora ejecutiva de la asociación de derechos humanos Cozumel Trans, con sede en la ciudad de Tegucigalpa, las situación de las mujeres trans en el marco de la pandemia se ha complicado fuertemente, ha habido un aumento significativo en actos de violencia, abusos de autoridad, violaciones de derechos humanos y, sobre todo, la limitación en la generación de recursos financieros, viéndose más afectadas aquellas que se dedican al trabajo sexual.

Ferrera destaca que los casos de violencia que se han registrado hacia las mujeres trans en el marco de la pandemia han sido las detenciones ilegales, violencia física y psicológica, denegación de atención o prestación de servicios, tanto en instituciones públicas y privadas, debido a su expresión e identidad de género, ya que, aún hoy, en muchos casos, su apariencia física actual no es igual a la que aparece en la fotografía de su documento de identidad.

Según Ferrera, las mujeres trans identifican como sus principales agresores a integrantes de sus familias, cuerpos de seguridad del Estado, seguridad de las instituciones o empresas privadas y personas de la sociedad en general, situaciones que se han denunciado pero que no ha tenido respuesta de parte de las autoridades competentes.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), considerando que la región de las Américas es la más desigual del planeta, caracterizada por profundas brechas sociales en que la pobreza y la pobreza extrema constituyen un problema transversal a todos los Estados, emitió la resolución 1/2020 denominada Pandemia y Derechos Humanos en las Américas e instó a los gobiernos que al momento de emitir medidas de emergencia y contención frente a la pandemia del covid-19, apliquen perspectivas interseccionales y presten especial atención a las necesidades y al impacto diferenciado de dichas medidas en los derechos humanos de los grupos históricamente excluidos o en especial riesgo, describiendo dentro de estos grupos a las personas que son parte de la población LGTBI.

A pesar de este pedido, el gobierno de Honduras no ha diseñado políticas de apoyo social específicas para las mujeres trans, quienes –finalmente- fueron apoyadas por las organizaciones de sociedad civil y de cooperación internacional que abordan la situación de la población LGTBI en el país, como lo reseñamos en un artículo previo de Corresponsales Clave; organizaciones que están dando respuesta a las necesidades inmediatas de estos colectivos, canalizando ayuda humanitaria para contribuir a sobrellevar la situación a la que el Estado no ha dado respuesta adecuada e igualitaria ante esta crisis.

Las mujeres trans reciben insumos de prevención del VIH y para evitar el contagio del coronavirus.

Las mujeres trans que ejercen el comercio sexual en las ciudades de Tegucigalpa y Comayagüela se han visto afectadas por las restricciones puestas por el gobierno en el marco de la pandemia de la covid-19, obligándolas a retirarse de las zonas donde ejercen el comercio sexual y corren el riesgo de ser privadas de su libertad por infringir las normas establecidas.

Sin embargo, luego de más de 8 meses de no generar recursos económicos y a falta de apoyo por parte del Estado, las mujeres trans que ejercen el comercio sexual se han visto en la necesidad de regresar a las zonas de comercio sexual, contando con insumos mínimos de bioseguridad, otras han optado por la búsqueda de clientes a través de redes sociales.

En respuesta a esta situación, las organizaciones de sociedad civil que trabajan por los derechos de la población LGTBI, como la Asociación Colectivo Violeta, se han dado a la tarea de visitar las zonas de comercio sexual donde se concentran las mujeres trans, para hacerles entrega de kits de cuidado personal con condones, lubricantes a base de agua, mascarillas y gel Antibacterial, con el objetivo de contribuir a reducir el riesgo de contagio por covid-19, así como prevenir la infección por VIH. En estos abordajes, se les invita a las mujeres trans a que durante el día se acerquen a la sede de la organización para recibir raciones de alimentos.

Las organizaciones de sociedad civil han sido las primeras en responder a las necesidades de las comunidades y han sostenido parte de la respuesta al VIH en estos contextos de pandemia, lo cual ha puesto en evidencia el vital rol que juegan para la sostenibilidad de dicha respuesta y el avance en la protección de los derechos humanos.

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