Cada 10 de diciembre, a nivel mundial se celebra un día para conmemorar que la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de los derechos humanos en el año 1948. Este año a nivel mundial a causa de la pandemia del covid-19, nos hemos visto severamente afectados desde diferentes ámbitos, y muchos de nuestros derechos fueron restringidos.

El covid-19 ha visibilizado las enormes desigualdades que existen en nuestras sociedades en donde los grupos más débiles y vulnerables continúan siendo los más golpeados. En Ecuador esto no ha sido diferente, en particular para los hombres gais, las personas trans, las mujeres lesbianas, las personas bisexuales, las personas intersex entre otros (de aquí en adelante referidos por sus siglas LGBTI), aún son víctimas de diversas violaciones a sus derechos a causa de su orientación sexual e identidad de género.

Julio Enrique Neira García, activista y militante del colectivo feminista Tejido Diverso de Ecuador.

A fin de enfrentar la crisis sanitaria causada por el covid-19, el gobierno ecuatoriano impuso medidas de distanciamiento social obligatorio y toque de queda a nivel nacional con la intención de evitar la transmisión del virus, lo que llevó a la restricción de algunos derechos humanos como la libertad de circulación. Lamentablemente en el país, el gobierno dejo a algunos grupos fuera de las políticas y planes de respuesta que se crearon para hacer frente a la pandemia. Esto termino afectando a varias poblaciones en varios ámbitos en especial en el ámbito de la salud, de medios de vida y seguridad, al igual que de alimentación, trabajo, la educación, entre otros.

Corresponsales Clave, entrevistó a Julio Enrique Neira García, cuencano de 37 años de edad, activista y militante del colectivo feminista Tejido Diverso de Ecuador. Julio acentuó lo que ya conocemos, que el covid-19 ha visibilizado las inequidades, la exclusión y la discriminación que ya había en nuestra sociedad.

Para el activista, se han dado varias violaciones a los derechos en diferentes ámbitos. Por un lado, en el ámbito privado, en la familia, en este tiempo de pandemia, muchas personas, en especial mujeres, pero también hombres gais, personas trans y personas intersex han sido víctimas de violencia intrafamiliar. Para Julio, la epidemia desarmó el discurso romantizado de que la familia es siempre un espacio de protección; sino que también la familia puede ser este perpetuador de la violencia, de la exclusión y la discriminación. “Por ejemplo, las mujeres trans no pueden utilizar un atuendo dentro de su familia que va acorde a su construcción de su identidad, chicos gais en los que en su familia los han obligado a comportarse como masculinos o femeninos según la construcción social dentro de su entorno. En caso de parejas que han estado saliendo, las familias han aprovechado para separar estas relaciones y en el caso de las personas intersex ha habido una coacción para aprovechar la invisibilidad de estas personas por un tema mandatario”, comentó a Corresponsales Clave.

También conversamos con Diane Rodríguez, activista y mujer trans, directora de la Asociación Silueta X, quien también expresó su malestar por los incrementos de casos de violencia familiar hacia personas trans en este tiempo de pandemia.

Diane Rodríguez, activista y mujer trans, directora de la Asociación Silueta X.

Ambos activistas concuerdan también en que es el derecho al acceso a servicios de salud, el cuál se ha visto más afectado en este tiempo en Ecuador. A raíz del covid-19, el sistema de salud pública del Ecuador entró en una crisis profunda, donde todo el sistema y la respuesta se volcó hacia el covid-19, dejando sin atención a varios grupos, incluyendo a las personas con VIH que –en gran parte- son parte del colectivo LGBTI.

En las palabras de Julio: “Se han visto muchos casos de personas diagnosticadas recientemente que no han podido vincularse al sistema de salud, ya sea por falta de reactivos, porque muchos médicos han sido movidos de los centros de salud para atender la pandemia…”. Por su parte, Diane comenta que en este tiempo se ha visto mucho desabastecimiento de medicamentos y muchas personas se han visto forzadas a pausar su medicación y a retomar el tratamiento con otros esquemas más complejos, esto también ha afectado su adherencia. Julio añadió que actualmente los medicamentos más costosos que responden a esquemas más complejos son los que menos se encuentran en el país y que aquellas personas que no tienen la oportunidad de cambiarse de esquema, están sin tratamiento.

En estos tiempos de pandemia, el sector público ha recurrido a un discurso de culpabilización de la infección a las personas que se han infectado por VIH en este tiempo de pandemia, que nuevamente ha alejado a muchas personas de los servicios de salud.

Diane criticó la falta de respuesta que se dio por parte del gobierno nacional, en especial en los picos más altos de la pandemia, sobretodo en Quito y Guayaquil, y la no inclusión de la población trans en los programas de apoyo a la población en situación de precariedad. También comentó que el gobierno nacional, a través del Ministerio de Inclusión Económica y social (MIES), destinó canastas de alimentos y kits de aseo para personas en situación de vulnerabilidad y las personas trans no fueron incluidas en este proceso, teniendo en cuenta que muchas personas trans ejercen el trabajo sexual y las medidas de confinamiento impidieron que trabajen y lleven alimentos a sus casas. “(Fue) terrible la situación que se vivió durante la pandemia, sabemos que muchas personas de la diversidad sexo genérica perdieron la vida durante el pico más alto (…) y la cuarentena por no haber recibido atención médica adecuada o algún beneficio social”, comentó Rodríguez.

El derecho a la educación también sufrió algunas vulneraciones, sobre todo en personas de la diversidad sexual. ¨Las personas que son parte de las diversidades sexo genéricas migran de sus hogares para estudiar y su situación en el ámbito de la educación se ha precarizado por la falta de acceso a tecnologías, muchas, por no acceder a ellas han perdido el año escolar”, señala el líder de Tejido Diverso.

Para Neira, este Día de los derechos humanos debemos preguntarnos “cuál es mi privilegio frente al otro o la otra, siempre el cuestionamiento del privilegio es el motor para entender que por cada vez que yo tengo un plato de comida, hay alguien que no lo tiene, por cada vez que yo estoy tomando agua hay alguien que no lo tiene, por cada vez que yo tengo abrigo, cobija o un techo hay alguien que no lo tiene, tal vez hacerse esas pequeñas preguntas y luego reconocer mi situación de privilegio y ver que podemos hacer unos pequeños cambios (…) (que) empiezan por saber cual es mi rol para no vulnerar el derecho del otro y la otra.  (…) es una acción que inicia con nosotros, nuestros cuestionamientos hacia nuestros actos y nuestras acciones”.

Para Rodríguez, este 10 de diciembre es muy importante no olvidar que “Todxs somos seres humanos, podemos estar atrevazadxs por la etnia, por la clase, por el sexo, la identidad de género, la orientación sexual, pasado judicial, por el estado serológico, pero no dejamos de ser seres humanos y debemos vernos como iguales y respetarnos como tales”.

El covid-19 nos ha demostrado no solo la desigualdad tan grande que existe en nuestro país y la exclusión y discriminación que continúan viviendo ciertos grupos más que otros a causa de su orientación sexual e identidad de género, pero también nos ha demostrado que nadie está a salvo hasta que todos estemos a salvo. De esta pandemia salimos todos juntos y para esto, es clave que el gobierno del Ecuador centre su atención en eliminar el estigma y discriminación y basar todas las respuestas, programas y políticas en los derechos humanos y adoptar enfoques con perspectiva de género sin dejar a nadie de lado.

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